Bibliografía
Microbioma
El universo invisible de la fertilidad: lo que tu microbioma tiene para decir
Durante mucho tiempo, se creyó que el útero era un ambiente estéril. Que las bacterias eran algo que debía evitarse. Que la fertilidad era una cuestión hormonal, ovárica o genética. Pero la ciencia avanza, y con ella también nuestra comprensión sobre lo que realmente sostiene la posibilidad de dar vida. Hoy sabemos que hay un ecosistema invisible que habita en el cuerpo femenino, un conjunto de microorganismos que no solo conviven en armonía con nosotras, sino que también pueden ser decisivos para concebir. Ese universo se llama microbioma genital.
Un estudio reciente publicado en Journal of Clinical Medicine por Gullo y su equipo (2025) exploró más de 170 investigaciones para comprender cómo influye este delicado equilibrio bacteriano en la fertilidad humana. Y lo que encontraron es fascinante. Las mujeres con un microbioma dominado por bacterias beneficiosas —como Lactobacillus crispatus, L. gasseri o L. jensenii— muestran mayores tasas de implantación embrionaria y de embarazos exitosos. En cambio, cuando otras especies como Gardnerella, Prevotella, Streptococcus o Atopobium toman protagonismo, el entorno uterino cambia: se genera inflamación, se altera la receptividad del endometrio y aparecen dificultades para lograr y sostener un embarazo.
Lo más impactante es que muchas veces este desequilibrio no da síntomas. No hay flujo alterado, ni dolor, ni infecciones evidentes. Y sin embargo, el cuerpo no está recibiendo al embrión de la manera que necesita. Las mujeres con fallos de implantación recurrentes o abortos tempranos sin causa aparente suelen tener una microbiota alterada. Pero esto recién ahora empieza a medirse en clínicas especializadas. El artículo también muestra que el microbioma puede influir en cómo el endometrio responde a las hormonas del ciclo, en la ventana de implantación, e incluso en el éxito o fracaso de una FIV.
Todo esto nos obliga a cambiar el paradigma. A dejar de mirar la fertilidad como una función aislada y empezar a entenderla como un sistema vivo, profundamente influenciado por la inmunidad, la inflamación y —sí— las bacterias que habitan nuestro cuerpo. Porque lo que ocurre en la vagina, el cuello uterino y el endometrio no es casual: es la consecuencia de nuestra historia, de nuestra alimentación, del estrés, de los medicamentos que usamos, de nuestros vínculos, de cómo vivimos.
Y lo más hermoso es que este ecosistema puede cuidarse. Podés fortalecerlo con una alimentación rica en fibras, fermentados y antioxidantes; evitando el uso de antibióticos o duchas vaginales que barren las bacterias buenas; aprendiendo a manejar el estrés crónico; o incluso evaluando el estado de tu microbioma si estás atravesando tratamientos o pérdidas inexplicadas.
Desde Inalia, te invitamos a honrar este conocimiento. A mirar a tu cuerpo como un jardín que necesita equilibrio, diversidad y contención para florecer. A confiar en que la ciencia no está separada de la intuición, sino que muchas veces la confirma. Y que quizás, la clave no está en hacer más… sino en restaurar ese pequeño universo que te habita por dentro y que también quiere ayudarte a crear vida.
Palabras clave:
microbioma vaginal, microbiota endometrial, FIV y bacterias, salud ginecológica, fallos de implantación, flora íntima, ecosistema reproductivo
Fuente:
Gullo, G., Satullo, M., Billone, V., et al. (2025). The Role of the Genital Tract Microbiome in Human Fertility: A Literature Review. Journal of Clinical Medicine, 14(2923). https://doi.org/10.3390/jcm14092923:contentReference[oaicite:0]{index=0}
Bibliografía
Microbioma
El universo invisible de la fertilidad: lo que tu microbioma tiene para decir
Durante mucho tiempo, se creyó que el útero era un ambiente estéril. Que las bacterias eran algo que debía evitarse. Que la fertilidad era una cuestión hormonal, ovárica o genética. Pero la ciencia avanza, y con ella también nuestra comprensión sobre lo que realmente sostiene la posibilidad de dar vida. Hoy sabemos que hay un ecosistema invisible que habita en el cuerpo femenino, un conjunto de microorganismos que no solo conviven en armonía con nosotras, sino que también pueden ser decisivos para concebir. Ese universo se llama microbioma genital.
Un estudio reciente publicado en Journal of Clinical Medicine por Gullo y su equipo (2025) exploró más de 170 investigaciones para comprender cómo influye este delicado equilibrio bacteriano en la fertilidad humana. Y lo que encontraron es fascinante. Las mujeres con un microbioma dominado por bacterias beneficiosas —como Lactobacillus crispatus, L. gasseri o L. jensenii— muestran mayores tasas de implantación embrionaria y de embarazos exitosos. En cambio, cuando otras especies como Gardnerella, Prevotella, Streptococcus o Atopobium toman protagonismo, el entorno uterino cambia: se genera inflamación, se altera la receptividad del endometrio y aparecen dificultades para lograr y sostener un embarazo.
Lo más impactante es que muchas veces este desequilibrio no da síntomas. No hay flujo alterado, ni dolor, ni infecciones evidentes. Y sin embargo, el cuerpo no está recibiendo al embrión de la manera que necesita. Las mujeres con fallos de implantación recurrentes o abortos tempranos sin causa aparente suelen tener una microbiota alterada. Pero esto recién ahora empieza a medirse en clínicas especializadas. El artículo también muestra que el microbioma puede influir en cómo el endometrio responde a las hormonas del ciclo, en la ventana de implantación, e incluso en el éxito o fracaso de una FIV.
Todo esto nos obliga a cambiar el paradigma. A dejar de mirar la fertilidad como una función aislada y empezar a entenderla como un sistema vivo, profundamente influenciado por la inmunidad, la inflamación y —sí— las bacterias que habitan nuestro cuerpo. Porque lo que ocurre en la vagina, el cuello uterino y el endometrio no es casual: es la consecuencia de nuestra historia, de nuestra alimentación, del estrés, de los medicamentos que usamos, de nuestros vínculos, de cómo vivimos.
Y lo más hermoso es que este ecosistema puede cuidarse. Podés fortalecerlo con una alimentación rica en fibras, fermentados y antioxidantes; evitando el uso de antibióticos o duchas vaginales que barren las bacterias buenas; aprendiendo a manejar el estrés crónico; o incluso evaluando el estado de tu microbioma si estás atravesando tratamientos o pérdidas inexplicadas.
Desde Inalia, te invitamos a honrar este conocimiento. A mirar a tu cuerpo como un jardín que necesita equilibrio, diversidad y contención para florecer. A confiar en que la ciencia no está separada de la intuición, sino que muchas veces la confirma. Y que quizás, la clave no está en hacer más… sino en restaurar ese pequeño universo que te habita por dentro y que también quiere ayudarte a crear vida.
Palabras clave:
microbioma vaginal, microbiota endometrial, FIV y bacterias, salud ginecológica, fallos de implantación, flora íntima, ecosistema reproductivo
Fuente:
Gullo, G., Satullo, M., Billone, V., et al. (2025). The Role of the Genital Tract Microbiome in Human Fertility: A Literature Review. Journal of Clinical Medicine, 14(2923). https://doi.org/10.3390/jcm14092923:contentReference[oaicite:0]{index=0}
