Bibliografía
Nutrición
Cuando comer bien puede cambiar tu historia de fertilidad
Hay momentos en la vida donde una decisión sencilla, como lo que ponemos en el plato, puede transformarse en una llave para abrir nuevas posibilidades. Este estudio reciente, realizado en la India, nos recuerda algo tan profundo como esperanzador: la nutrición previa a la concepción no es solo un detalle, es una parte esencial del camino hacia la maternidad.
Un grupo de investigadoras decidió observar qué pasaba cuando a mujeres que estaban por iniciar tratamientos de fertilidad se les ofrecía algo más que medicación: conocimiento. Durante cinco meses, 50 mujeres recibieron una intervención intensiva de educación nutricional. No solo se les enseñó qué nutrientes necesitaban, sino también cómo identificarlos en los alimentos reales, cómo organizar sus platos, cómo adaptar su dieta a sus hábitos y cuerpo. Tuvieron acompañamiento personalizado, sesiones educativas, materiales gráficos, recetas y seguimiento constante. A otras 50 mujeres, en cambio, se les brindó únicamente el cuidado médico habitual.
¿El resultado? Sorprendente y contundente. Las mujeres que participaron del programa nutricional mejoraron su ingesta en casi todos los grupos alimentarios y nutrientes esenciales. Aumentaron el consumo de vegetales verdes, frutas frescas, cereales integrales, legumbres, proteínas, hierro, vitaminas del complejo B, vitamina C, D, E, calcio, magnesio y zinc. Su nutrición se volvió más densa, más viva, más completa. En cambio, las mujeres del grupo control apenas mostraron cambios.
Pero lo más importante no fueron solo los números. Lo que se modificó fue el terreno sobre el que crecería una futura vida. Porque tener reservas adecuadas de nutrientes antes del embarazo es crucial: puede disminuir el riesgo de abortos, de complicaciones como la preeclampsia o la diabetes gestacional, y aumentar la chance de que el embrión se implante y crezca con salud. Muchas mujeres llegan a la consulta médica con desequilibrios silenciosos: bajos niveles de folato, hierro o antioxidantes que, si no se abordan a tiempo, pueden sabotear los tratamientos de fertilidad sin que nadie lo advierta.
Este estudio muestra que no alcanza con decir “comé mejor”. Hace falta tiempo, empatía y estrategias claras para ayudar a que las mujeres entiendan qué significa realmente nutrirse con intención. Y lo más hermoso es que no se necesita un laboratorio de última generación para lograrlo. Se necesita un equipo que mire a la mujer como un todo. Que entienda que, antes que óvulos, hay una persona. Que acompañe con ciencia, pero también con presencia.
Desde Inalia, creemos que estos hallazgos son una invitación. A sumar planes nutricionales individualizados en la preparación previa a un tratamiento. A evaluar carencias comunes antes de iniciar. A recordar que, en fertilidad, el tiempo es oro, y una intervención temprana puede marcar toda la diferencia.
Porque a veces, el primer paso para gestar no está en una medicación, sino en una mesa. Y en cómo nos enseñan a habitarla.
Palabras clave:
nutrición y fertilidad, alimentación preconcepcional, fertilidad femenina, intervención nutricional, embarazo natural, micronutrientes y fertilidad, dieta y salud reproductiva
Fuente:
Gattani, P., Srinath, J., Devi, S., Srivasan, V., & Balakrishna, N. (2025). Impact of multi-mode pre-conception nutrition education intervention on improving dietary and nutrient intake in women undergoing fertility treatment at a tertiary care centre. Preprint. https://doi.org/10.21203/rs.3.rs-6445408/v1:contentReference[oaicite:0]{index=0}
Bibliografía
Nutrición
Cuando comer bien puede cambiar tu historia de fertilidad
Hay momentos en la vida donde una decisión sencilla, como lo que ponemos en el plato, puede transformarse en una llave para abrir nuevas posibilidades. Este estudio reciente, realizado en la India, nos recuerda algo tan profundo como esperanzador: la nutrición previa a la concepción no es solo un detalle, es una parte esencial del camino hacia la maternidad.
Un grupo de investigadoras decidió observar qué pasaba cuando a mujeres que estaban por iniciar tratamientos de fertilidad se les ofrecía algo más que medicación: conocimiento. Durante cinco meses, 50 mujeres recibieron una intervención intensiva de educación nutricional. No solo se les enseñó qué nutrientes necesitaban, sino también cómo identificarlos en los alimentos reales, cómo organizar sus platos, cómo adaptar su dieta a sus hábitos y cuerpo. Tuvieron acompañamiento personalizado, sesiones educativas, materiales gráficos, recetas y seguimiento constante. A otras 50 mujeres, en cambio, se les brindó únicamente el cuidado médico habitual.
¿El resultado? Sorprendente y contundente. Las mujeres que participaron del programa nutricional mejoraron su ingesta en casi todos los grupos alimentarios y nutrientes esenciales. Aumentaron el consumo de vegetales verdes, frutas frescas, cereales integrales, legumbres, proteínas, hierro, vitaminas del complejo B, vitamina C, D, E, calcio, magnesio y zinc. Su nutrición se volvió más densa, más viva, más completa. En cambio, las mujeres del grupo control apenas mostraron cambios.
Pero lo más importante no fueron solo los números. Lo que se modificó fue el terreno sobre el que crecería una futura vida. Porque tener reservas adecuadas de nutrientes antes del embarazo es crucial: puede disminuir el riesgo de abortos, de complicaciones como la preeclampsia o la diabetes gestacional, y aumentar la chance de que el embrión se implante y crezca con salud. Muchas mujeres llegan a la consulta médica con desequilibrios silenciosos: bajos niveles de folato, hierro o antioxidantes que, si no se abordan a tiempo, pueden sabotear los tratamientos de fertilidad sin que nadie lo advierta.
Este estudio muestra que no alcanza con decir “comé mejor”. Hace falta tiempo, empatía y estrategias claras para ayudar a que las mujeres entiendan qué significa realmente nutrirse con intención. Y lo más hermoso es que no se necesita un laboratorio de última generación para lograrlo. Se necesita un equipo que mire a la mujer como un todo. Que entienda que, antes que óvulos, hay una persona. Que acompañe con ciencia, pero también con presencia.
Desde Inalia, creemos que estos hallazgos son una invitación. A sumar planes nutricionales individualizados en la preparación previa a un tratamiento. A evaluar carencias comunes antes de iniciar. A recordar que, en fertilidad, el tiempo es oro, y una intervención temprana puede marcar toda la diferencia.
Porque a veces, el primer paso para gestar no está en una medicación, sino en una mesa. Y en cómo nos enseñan a habitarla.
Palabras clave:
nutrición y fertilidad, alimentación preconcepcional, fertilidad femenina, intervención nutricional, embarazo natural, micronutrientes y fertilidad, dieta y salud reproductiva
Fuente:
Gattani, P., Srinath, J., Devi, S., Srivasan, V., & Balakrishna, N. (2025). Impact of multi-mode pre-conception nutrition education intervention on improving dietary and nutrient intake in women undergoing fertility treatment at a tertiary care centre. Preprint. https://doi.org/10.21203/rs.3.rs-6445408/v1:contentReference[oaicite:0]{index=0}
