Bibliografía
Estrés y eje reproductivo
¿Sabías que el estrés oxidativo puede alterar tu útero?
El endometrio —ese tejido que se renueva mes a mes para recibir un posible embarazo— es mucho más que una “capa que se descama”. Es un escenario profundamente dinámico y sensible, donde ocurren interacciones celulares finísimas, mediadas por hormonas, inflamación controlada, señales inmunes y también… estrés oxidativo.
El trabajo de Artimovič y su equipo (2024) nos trae una mirada detallada sobre cómo el equilibrio entre oxidación y defensa antioxidante define la salud del endometrio, su capacidad de responder a las hormonas y, en última instancia, su receptividad para recibir un embrión.
¿Y qué es el estrés oxidativo? Es un desequilibrio celular donde los “radicales libres” (ROS) superan la capacidad del cuerpo de neutralizarlos. Es algo normal en pequeñas dosis, necesario para ovular o que se implante un embrión. Pero cuando se desregula —por inflamación crónica, toxinas, infecciones, dieta proinflamatoria o incluso emociones sostenidas en el tiempo— puede convertirse en un enemigo silencioso de la fertilidad.
Este estudio explica que el endometrio tiene una defensa poderosa contra este estrés: el eje Nrf2/PPARγ. Estas moléculas funcionan como sensores y reguladores: cuando perciben un aumento del estrés oxidativo, activan genes que producen enzimas antioxidantes como la superóxido dismutasa (SOD), la catalasa (CAT) o la hemo oxigenasa-1 (HO-1), que limpian, reparan y equilibran el tejido.
Pero como todo en biología, el equilibrio es delicado. Cuando PPARγ se activa en exceso, puede tener un efecto paradójico: inhibe vías fundamentales para la implantación, como las que promueven la angiogénesis (formación de vasos sanguíneos) o la respuesta inflamatoria necesaria para que el blastocisto se adhiera al endometrio. Así, un sistema que inicialmente protege, puede volverse un obstáculo.
Este descubrimiento es clave para comprender por qué algunas mujeres, a pesar de tener niveles hormonales adecuados o embriones sanos, no logran que el embarazo se inicie. El endometrio, aunque invisible en los análisis de rutina, podría estar “oxidado” o desregulado en silencio.
Y acá aparece una gran oportunidad: podemos actuar. Este sistema es modulable. ¿Cómo? Con estrategias que reducen el estrés oxidativo y equilibran las defensas del cuerpo: alimentación antioxidante, actividad física regular, manejo del estrés (como mindfulness, respiración consciente y PNI), suplementación específica, descanso adecuado y terapias antiinflamatorias.
Desde Inalia, proponemos mirar el cuerpo como una red de relaciones bioquímicas, emocionales y hormonales. Saber que el estrés no solo afecta “la mente”, sino también los genes del endometrio. Y que a veces, para que un embrión se implante, no alcanza con un útero listo… también necesitamos un ambiente celular en calma.
Porque en ese silencio biológico donde la vida empieza a tejerse, la armonía redox importa. Y podemos cultivarla, todos los días, desde nuestras decisiones.
Palabras clave:
endometrio y estrés oxidativo, receptividad endometrial, implantación embrionaria, antioxidantes y fertilidad, eje Nrf2 PPARγ
Fuente:
Artimovič, P., Badovská, Z., Toporcerová, S., Špaková, I., Smolko, L., Sabolová, G., Kriváková, E., & Rabajdová, M. (2024). Oxidative Stress and the Nrf2/PPARγ Axis in the Endometrium: Insights into Female Fertility*. Cells, 13(1081). https://doi.org/10.3390/cells13131081:contentReference[oaicite:0]{index=0}
Bibliografía
Estrés y eje reproductivo
¿Sabías que el estrés oxidativo puede alterar tu útero?
El endometrio —ese tejido que se renueva mes a mes para recibir un posible embarazo— es mucho más que una “capa que se descama”. Es un escenario profundamente dinámico y sensible, donde ocurren interacciones celulares finísimas, mediadas por hormonas, inflamación controlada, señales inmunes y también… estrés oxidativo.
El trabajo de Artimovič y su equipo (2024) nos trae una mirada detallada sobre cómo el equilibrio entre oxidación y defensa antioxidante define la salud del endometrio, su capacidad de responder a las hormonas y, en última instancia, su receptividad para recibir un embrión.
¿Y qué es el estrés oxidativo? Es un desequilibrio celular donde los “radicales libres” (ROS) superan la capacidad del cuerpo de neutralizarlos. Es algo normal en pequeñas dosis, necesario para ovular o que se implante un embrión. Pero cuando se desregula —por inflamación crónica, toxinas, infecciones, dieta proinflamatoria o incluso emociones sostenidas en el tiempo— puede convertirse en un enemigo silencioso de la fertilidad.
Este estudio explica que el endometrio tiene una defensa poderosa contra este estrés: el eje Nrf2/PPARγ. Estas moléculas funcionan como sensores y reguladores: cuando perciben un aumento del estrés oxidativo, activan genes que producen enzimas antioxidantes como la superóxido dismutasa (SOD), la catalasa (CAT) o la hemo oxigenasa-1 (HO-1), que limpian, reparan y equilibran el tejido.
Pero como todo en biología, el equilibrio es delicado. Cuando PPARγ se activa en exceso, puede tener un efecto paradójico: inhibe vías fundamentales para la implantación, como las que promueven la angiogénesis (formación de vasos sanguíneos) o la respuesta inflamatoria necesaria para que el blastocisto se adhiera al endometrio. Así, un sistema que inicialmente protege, puede volverse un obstáculo.
Este descubrimiento es clave para comprender por qué algunas mujeres, a pesar de tener niveles hormonales adecuados o embriones sanos, no logran que el embarazo se inicie. El endometrio, aunque invisible en los análisis de rutina, podría estar “oxidado” o desregulado en silencio.
Y acá aparece una gran oportunidad: podemos actuar. Este sistema es modulable. ¿Cómo? Con estrategias que reducen el estrés oxidativo y equilibran las defensas del cuerpo: alimentación antioxidante, actividad física regular, manejo del estrés (como mindfulness, respiración consciente y PNI), suplementación específica, descanso adecuado y terapias antiinflamatorias.
Desde Inalia, proponemos mirar el cuerpo como una red de relaciones bioquímicas, emocionales y hormonales. Saber que el estrés no solo afecta “la mente”, sino también los genes del endometrio. Y que a veces, para que un embrión se implante, no alcanza con un útero listo… también necesitamos un ambiente celular en calma.
Porque en ese silencio biológico donde la vida empieza a tejerse, la armonía redox importa. Y podemos cultivarla, todos los días, desde nuestras decisiones.
Palabras clave:
endometrio y estrés oxidativo, receptividad endometrial, implantación embrionaria, antioxidantes y fertilidad, eje Nrf2 PPARγ
Fuente:
Artimovič, P., Badovská, Z., Toporcerová, S., Špaková, I., Smolko, L., Sabolová, G., Kriváková, E., & Rabajdová, M. (2024). Oxidative Stress and the Nrf2/PPARγ Axis in the Endometrium: Insights into Female Fertility*. Cells, 13(1081). https://doi.org/10.3390/cells13131081:contentReference[oaicite:0]{index=0}
